jueves 9 de julio de 2009

Silvio Rodríguez y la lluvia...

Ayer Martes fue uno de esos días especiales donde muchos factores se conjugan para hacerlo diferente; emails esperados que finalmente llegan, un clima loquísimo donde puedes tener un sol medio gastado en tu cabeza, pero con una lluvia que hace que las gotas tengan un brillo especial, distinto, y lleno de colores diferentes, con arco iris de por medio emergiendo en medio de los árboles... en fin la lluvia, un factor reiterado en mis posts, también juega malas pasadas y ayer también fue parte de este día especial, lluvia por lo demás no anunciada, sorpresiva e indolente...

Terminando mi trabajo cotidiano, preparándome para caminar en dirección a mi estación (debo renovar mi licencia de conducir y eso toma algunas semanas) que está a unos 20 minutos, comienza a llover, ahora sí en serio, ahora sí fuerte, ahora sí más que indolente, malvada y poderosa... y yo, sin paraguas, sin las botas ni la parca adecuadas... qué hacer; busqué en la oficina y encontré un paraguas minúsculo, más parecido a un quitasol que otra cosa y de un color más bien no adecuado a mi personalidad y nada de “fashion”... Pues bién, respiré profundo y a caminar!!; conecté el Ipod y Silvio aparece como si nada, de pronto y urgente cantando “Gota de rocío”, cuestión que era medio contradictoria con mi situación, y claramente éstas no eran gotas de rocío, más bien lluvia desatada y maldita, pero Silvio no tiene la culpa y su canción no habla de la lluvia precisamente, pero ya la sonrisa se instalaba en mis labios... seguí caminando rápido, casi saltando, evadiendo charcos con energía y tratando de cubrir, al menos, mi cabeza con el minúsculo cuasi paraguas y comencé a sentir, primero la humedad en mis botas, en mis brazos en mi mochila y en mis pantalones, ya casi corriendo, ya no sonriendo sino riendo casi como loco, porque todo no servía para nada, ya redimido ya entregado... y a estas alturas ya no era humedad, era que estaba entero mojado, pero seguía con mi cabeza seca y orgullosa con su paraguas protector... La risa me acompañaba, Silvio ya cantaba “ En el claro de la Luna” y yo la buscaba, pero sólo había más lluvia para mí... Pero en mi cerebro y en mis sensaciones era todo alegría, qué más se puede decir o pedir cuando lo no adecuado se transforma en una chispa de risas, tímidas y a tiempo en un comienzo, ya desatadas y a destiempo finalmente; despertando ese niño que todos llevamos dentro, que no le importa nada, sólo gozar esos momentos mágicos, inolvidables y sublimes, que te refrescan a todo evento...


Finalmente, ya en la estación, a salvo, a resguardo ... seguí con Silvio encajado en mis oídos que a estas alturas ya cantaba “Mariposas”, esas mismas que ya inundaban mi alma... con las botas y mi mochila haciendo agua por todos lados...

8 comentarios:

Edurne dijo...

Pues mira que me ha refrescado mucho tu narración, yo, que ahora estoy a cubierto de este sol sin justicia que campa por tieras madrileñas...

Y mira que te he acompañado con las risas y el agua y el arcoiris, corriendo por esos caminos australianos...

Y mira que me vine para acá, de mi Bilbao, el lunes, dejando tras de mí, agua de la que tú tanto hablas, indolente, sorpresiva y pesada, terriblemente pesada...

Agua, que caiga un chaparrón! Ahora, sinceramente, no me importaría nada de nada!

Hala, unos besitos más que soleados!

Víctor Hugo dijo...

anecdótica situación con Silvio como banda sonora de fondo!... Silvio no puede provocar mas que buenos momentos.. al final del dia lo que nos pasa nos afecta de acuerdo a cómo lo tomemos no? a la actitud con que enfrentemos la situación

sañudos!
VH

jcllancan dijo...

Sergio siempre tus relatos son entretenidos de leer, descriptivos y con algo de melancolía, pero que se sienten de verdad, me reconforta y me hace ponerme en tu lugar, un abrazo.

Bitter dijo...

No sé pero me quedé pensando en ¿cual será el color adecuado a tu personalidad?, luminoso, oscura, chillón, pastel, celeste, rosadito (no creo que seas asi de sexista), en fin miles de posibilidades, casi como los colores, jaja
besos humedos e inundados...

Anónimo dijo...

Estimado Sergio: Encontré tu blog en Google y me parece muy interesante, gran narrativa en general y buena música. Coincidimos en Schwenke y Nilo, entre otros.
Brevemente, te cuento que es muy probable que a comienzos del próximo año vaya a la U de Sydney por un master y quisiera poder escribirte a tu correo para hacer algunas consultas básicas de la ciudad, precios, etc, sólo si es que tienes un poco de tiempo.
Me llamo Félix Núñez D. y mi correo es fnduhalde@hotmail.com
Saludos y gracias sinceras desde la Patagonia.

Lena...en algun lugar del mundo dijo...

Silvio tiene la culpa de otras cosas....pero no de que lloviera :) en vez de rocio. Me alegra leer este relato musical, bello como siempre.

un beso Sergio,

Lena

Erik Fernández Farfán dijo...

La gota de rocío, era la canción favorita de mi repertorio romántico a la hora de tomar la guitarra, sentado en el suelo en el living de algún grupo de coincidentes compañeros de la vida.
El romanticismo de aquella canción era el motivo perfecto para llevar el tema del amor a la mesa, entre versos de frío y amor, de hielo y caricias olvidadas en la sierra ( valle ) de la vida...
Oh gota de rocío, no dejes de caer, para que el amor mío, siempre me quiera tener...

dulces historias,dulces recuerdos como la gota de rocío, como tu voz desde aquel lugar infinito donde te encuentras...

saludos


erik

Pancha dijo...

Este relato cotidiano esta lleno de magia; no de esa magia en que todo nos parece color de rosa, sino de lo fantástico y maravilloso que tiene disfrutar de cada momento como si fuese único... saludos desde Munich.